Marrakech es la esencia misma de Marruecos. La medina (ciudad vieja) es un laberinto declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, lleno de zocos, riads y una sobrecarga sensorial.
La plaza Djemaa el Fna es el corazón palpitante. Creada en el siglo XI, es donde se mezclan lugareños y turistas. Durante el día: encantadores de serpientes, artistas del henna, vendedores de medicina tradicional. Al atardecer: hileras de puestos de comida que sirven cordero a la brasa, sardinas fritas y té a la menta.
Los zocos se ramifican desde la plaza: artículos de cuero en una sección, especias en otra, artesanía en metal, alfombras y faroles. Se espera que regatees. Empieza por el 40 % del precio de venta.
El Jardín Majorelle ofrece un remanso de paz: el jardín azul cobalto de Yves Saint Laurent, con cactus, palmeras y tranquilos patios. Entrada: 150 DHS.
Alójate en un riad tradicional: casas reconvertidas construidas en torno a patios interiores. Es la auténtica experiencia de Marrakech.
El Sáhara marroquí es accesible y espectacular. Erg Chebbi, cerca de Merzouga, ofrece la experiencia clásica de las dunas: 28 kilómetros de arena de color oro rosado.
Las excursiones en camello al atardecer son el principal atractivo. Te adentras en las dunas, contemplas cómo se pone el sol y pasas la noche en un campamento bereber. Cena bajo las estrellas. Oscuridad total. Sin contaminación lumínica.
Las dunas alcanzan los 150-160 metros. Subirlas es agotador. Las vistas desde la cima merecen la pena: arena hasta donde alcanza la vista.
La mejor época para visitarlo: de octubre a abril. Las temperaturas en verano superan los 45 °C.
Las excursiones de varios días por el desierto desde Marrakech o Fez incluyen el Erg Chebbi, las montañas del Atlas y pueblos bereberes tradicionales. Es un viaje largo en coche (entre 8 y 9 horas), pero te permite descubrir la diversidad de Marruecos.
Casablanca es la ciudad más grande de Marruecos: moderna, centrada en los negocios y menos turística que Marrakech.
La mezquita de Hassan II es la razón para visitarla. Construida en 1993, se asienta en parte sobre tierra y en parte sobre el océano Atlántico. El minarete alcanza los 200 metros de altura, lo que la convierte en la segunda más alta del mundo.
La sala de oración ocupa 2 hectáreas y tiene capacidad para 25 000 personas (además de otras 80 000 en el patio). Los artesanos marroquíes dedicaron años a realizar los intrincados trabajos de azulejos de zellige, la madera de cedro tallada y las columnas de mármol.
Es una de las pocas mezquitas de Marruecos abiertas a los no musulmanes. Las visitas guiadas se realizan de sábado a jueves, de 9:00 a 12:00 y de 15:00 a 16:00. La entrada cuesta 130 DHS para los extranjeros. Se recomienda vestir con recato.
En la página web oficial (www.fmh2.ma) se pueden consultar los horarios actuales y los detalles para reservar.