Santiago se asienta en un valle con los Andes elevándose de forma espectacular hacia el este. En días despejados, los picos dominan el horizonte.
El Barrio Lastarria ofrece cafeterías, galerías y mercados de fin de semana. Bellavista cuenta con la casa de Neruda, arte callejero y vida nocturna.
Sube en el funicular al Cerro San Cristóbal para disfrutar de unas vistas panorámicas de la ciudad. La niebla puede ser espesa, pero cuando se disipa, los Andes parecen irreales.
El vino chileno es excelente y asequible. El Valle Central, alrededor de Santiago, produce Carménère y Cabernet de categoría mundial.
Santiago sirve como base, pero el verdadero atractivo de Chile son los extremos: al norte, el desierto; al sur, la Patagonia.
El Atacama es uno de los lugares más secos de la Tierra. En algunas zonas nunca se han registrado precipitaciones. Los paisajes parecen marcianos.
San Pedro de Atacama es la ciudad base. Polvorienta. Edificios de adobe. Agencias de turismo por todas partes. Es turística, pero necesaria.
El Valle de la Luna tiene formaciones cubiertas de sal que brillan en naranja al atardecer. Los géiseres de El Tatio entran en erupción al amanecer a temperaturas gélidas: hay que salir a las 4 de la madrugada, pero merece la pena.
El Atacama tiene los cielos más despejados del mundo. Las excursiones para observar las estrellas revelan la Vía Láctea con un detalle impresionante. Los observatorios salpican la región.
Los flamencos se alimentan en lagunas salinas de gran altitud. Aves rosadas contra la sal blanca y el cielo azul. Es surrealista.
El Parque Nacional Torres del Paine es la joya de la corona de la Patagonia chilena. Torres de granito, lagos turquesas y glaciares gigantescos.
La ruta W dura entre 4 y 5 días. Se camina hasta la base de las Torres, pasando por el glaciar Grey y atravesando valles con cóndores sobrevolando.
El tiempo es brutal e impredecible. Sol, lluvia y viento en una hora. Es imprescindible llevar varias capas de ropa. El viento puede, literalmente, derribarte.
Punta Arenas es la ciudad de acceso. Es ventosa y fría, pero cuenta con buenas infraestructuras. Puerto Natales está más cerca del parque: es una pequeña localidad con tiendas de material y operadores turísticos.
La Patagonia es remota y cara, pero sus paisajes se encuentran entre los más espectaculares del planeta.
Valparaíso se aferra a las colinas sobre el Pacífico. Las casas de colores descienden en cascada por las empinadas laderas. Los históricos funiculares (ascensores) suben y bajan traqueteando.
La ciudad es bohemia y auténtica. El arte callejero cubre edificios enteros. La casa de Pablo Neruda domina el puerto.
El Cerro Concepción y el Cerro Alegre son las principales zonas turísticas. Galerías, cafeterías, vistas al mar. El resto de Valparaíso es un barrio obrero y un poco descuidado.
Es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La arquitectura y el trazado urbano son únicos: caóticos pero fotogénicos.
Valparaíso es una excursión de un día fácil desde Santiago (90 minutos en autobús). Muchos visitantes la combinan con las playas de la cercana Viña del Mar.